Elsa Mora - El cuerpo femenino como metáfora de la creación: el cuerpo reprimido
Escrito por Yailuma VázquezLas artes visuales generalmente se hacen eco de los discursos artísticos, sociales o antropológicos de una manera más rápida que otras artes. Los discursos políticos, incluso, encuentran en la visualidad un camino más recto y menos censurable para llegar a un público diverso, a un receptor que pudiéramos considerar universal.
Desde una perspectiva de género, lo mismo sucede con la obra fotográfica de la cubana Elsa Mora (Hoguín, 1971), quien a finales de los noventa incursionó en una línea temática que tomaba el desnudo femenino, su propio cuerpo, como esencia de la vida. Sin embargo, esta lectura pasa a un segundo plano cuando descubrimos que se trata de un cuerpo supliciado, lastimado, el que viene a desempeñar otro rol.
En una época en que el feminismo en Cuba era prácticamente desconocido, en que los discursos sobre la diferencia y sobre la equidad tendían a menospreciarse bajo una política igualitaria que borraba las fronteras entre los géneros, condenando a las mujeres a una posición de subalternidad, la obra de Elsa Mora se levanta como una poderosa denuncia del papel social de la mujer, esclavizada, a través de su propio cuerpo, reprimida gracias a su diferencia.
Su obra fotográfica expuesta durante la Bienal de La Habana de 2002 se hizo eco de las problemáticas más contemporáneas que la mujer pretendía subvertir. Para ser vista más allá de su condición de generadora de vida. A la denuncia de la tradicional imposibilidad de comunicación, de hablar, de ver, de oír: al silenciamiento femenino, Elsa Mora, suma elementos visuales, simbólicos, que representan la violencia que sobre su cuerpo se ejerce. Garfios que aprisionan las manos, pieles marcadas con cuerdas de cuero, arietes para bueyes en los ojos, hierro punzante que entra en la carne; que ubica, en el vientre, el yugo de la vida.
Curiosamente, la fuerza visual de esta joven fotógrafa y artista gráfica, en general, ha encontrado otros caminos de realización. En la actualidad, vive en Nueva York, con su esposo y dos hijos; y se dedica al papercutting y al diseño de vestuario.
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