El nacimiento de la nación cubana se caracteriza por la mezcla de hombres llegados desde los más recónditos confines. Españoles, africanos y chinos se fundieron en el crisol de la historia para dar origen a un hombre distinto, blanco, mulato o negro, con una fuerte influencia del hombre africano. No es extraño escuchar aquello de “aquí el que no tiene de congo tiene de carabalí” porque en cada cubano, por rubio que sea, la influencia de otras razas es segura.
La formación de las religiones afrocubanas está marcada por el sincretismo; un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. Lo afrocubano es el producto de la unión de las creencias entre las religiones africanas y el catolicismo español.
Las más importantes religiones de origen africano en Cuba son la Santería, Palo Monte y Abakuá; y la más extendida y practicada entre la población es la Santería o Regla de Ocha. Es esta una religión politeísta, según la cual cada persona nace bajo la protección de un santo u orisha al que debe reverenciar durante toda la vida mediante algunos sacrificios, ofrendas y bailes.
